
Él, Sebas. Ella, Meli. Él, un colgado. Ella, un tanto despistada. Él, diseñador web. Ella, arquitecta. Él y ella nos conocen desde hace muchos años; primero, compañeritos de curso míos, con el tiempo, se convirtieron en esos amigos de (casi toda) la vida. Él, en primero en saberlo (sí, antes que yo inclusive, el nenito se lo contó antes de irnos de viaje). Ella, emocionada hasta las lágrimas cuando nos reencontramos en el bar del Chino a nuestro regreso. Ellos fueron parte de todo esto, no directamente pero parte al fin. Y para hacerlos más partícipes todavía, decidimos que sean nuestros testigos de casamiento.




